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Nube para pymes: qué migrar, qué dejar en local y cómo hacerlo

· Actualizado el · · #cloud #migración #microsoft 365 #seguridad

Cuando un cliente me dice que quiere “irse a la nube”, lo primero que pregunto es qué entiende por nube, porque casi nunca coincide con lo que entiende el proveedor. Esto es lo que explico en esa primera reunión.

Qué es la nube para una pyme

Para una empresa de diez o cincuenta personas la nube rara vez significa AWS o Azure. Significa una de estas tres cosas, o una mezcla:

  • SaaS: software que alquilas y que otro mantiene. Microsoft 365, Google Workspace, el CRM. Gestionas usuarios y datos, no servidores.
  • Servidores alojados: tu servidor de siempre, pero como máquina virtual en un centro de datos. Lo administras igual; solo cambia dónde está.
  • Híbrido: correo y ficheros en SaaS, y uno o dos sistemas que siguen en la oficina porque no hay alternativa razonable.

La mayoría de pymes acaba en el tercer modelo, y está bien así. La pregunta no es “nube sí o no”, sino “qué va a cada sitio”.

Qué migrar primero y qué dejar en local

Hay un orden que casi siempre funciona: de lo más estándar a lo más particular.

Lo que sale primero

  • Correo y calendario. Es lo que más gana y menos depende de tu infraestructura. Si aún tienes un Exchange en la oficina o el correo en el hosting de la web, es el primer candidato.
  • Ficheros de oficina. SharePoint o OneDrive sustituyen la carpeta compartida del servidor para casi todo.

Lo que va después, o no va

  • Aplicaciones de negocio (ERP, gestión de taller, programa de la clínica). Si el fabricante tiene versión en la nube, se evalúa; si no, se queda.
  • Software que controla maquinaria: básculas, tornos, equipos de diagnóstico. Necesita estar al lado de la máquina.
  • Aplicaciones sensibles a la latencia, como bases de datos con muchas escrituras pequeñas desde la oficina. En local responden en microsegundos; por internet, en milisegundos, y se nota.

Un plan por fases realista

Las migraciones fallan por el orden más que por la técnica. Este es el que uso.

  1. Inventario. Qué aplicaciones hay, quién las usa, dónde están los datos, qué depende de qué. Incluye lo que nadie recuerda, como la impresora que escanea al servidor.
  2. Piloto. Dos o tres personas, una semana, con correo y ficheros ya migrados.
  3. Correo y ficheros para todos. Un fin de semana para el correo, y los ficheros por departamentos. El servidor antiguo se deja en solo lectura un mes antes de apagarlo.
  4. Aplicaciones de negocio. Una a una, cada una con su plan de pruebas y su plan de vuelta atrás.

Seguridad y cumplimiento

Sacar los datos de la oficina no los hace más seguros ni menos. Lo que cambia es el perímetro: ya no es el router, es la identidad.

  • MFA en todas las cuentas, sin excepciones para dirección. La contraseña sola ya no protege nada.
  • Acceso condicional: un inicio de sesión desde un país donde no tienes empleados, o desde un dispositivo no gestionado, se bloquea o pide verificación extra.
  • Copia de seguridad de los datos SaaS. El proveedor garantiza que su servicio funciona, no que tus datos sigan existiendo si alguien los borra o un ransomware los cifra a través de la sincronización. Necesitas una copia independiente, igual que antes: la estrategia 3-2-1 sigue aplicando.
  • RGPD y residencia de datos. Elige regiones de la UE al crear el tenant, lee el contrato de encargado del tratamiento y documenta dónde están los datos.

Los costes que no salen en el folleto

La nube cambia una compra puntual (un servidor cada cinco o seis años) por una suscripción que no termina nunca. Ninguno es mejor por definición; haz el cálculo con tus números. Lo que suele sorprender:

  • Licencias. El plan barato de Microsoft 365 no incluye lo necesario para acceso condicional o gestión de dispositivos. Sube de plan antes de descubrirlo a mitad de proyecto.
  • Salida de datos (egress). Subir es gratis; sacar volúmenes grandes suele cobrarse. Importa al cambiar de proveedor o copiar hacia fuera.

Cómo fallan las migraciones

Patrones que veo repetirse:

  • Lift-and-shift de un servidor que nadie entiende. Se copia la máquina virtual tal cual, con su Windows sin soporte y su aplicación sin documentar. Es igual de frágil, pero más cara y más lejos.
  • Sin plan de salida. Nadie se pregunta cómo sacar los datos si el proveedor sube precios o cierra. Pide exportaciones en formato abierto antes de firmar.
  • Una sola cuenta de administrador, con el MFA en el móvil de alguien que está de vacaciones. Hacen falta dos administradores y una cuenta de emergencia guardada fuera del sistema.

Cuándo la nube es la respuesta equivocada

En Mallorca hay casos claros:

  • Conectividad pobre. Una finca o un taller en el interior de la isla con una línea inestable no debería depender de internet para trabajar. Si el ERP está en la nube y se cae la línea, se para la empresa.
  • Cargas sensibles a la latencia, o que mueven muchos gigas al día entre máquinas de la oficina.
  • Software atado a maquinaria, que suele exigir un PC, un puerto y una versión de Windows concretos.

En estos casos lo correcto es dejar ese sistema en local, bien respaldado, y llevar a la nube todo lo demás.

Por dónde empezar

Haz el inventario aunque no vayas a migrar nada este año. Si el correo aún está en la oficina o en el hosting de la web, ese es el primer paso, y una buena ocasión para decidir entre Microsoft 365 y Google Workspace. Y si tienes un servidor con aplicaciones de negocio y no está claro qué puede salir y qué no, ese es exactamente el análisis que hacemos en arquitectura cloud antes de tocar nada.

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